5 de julio de 2016

Y ocurrieron tantas cosas

Y siento que en realidad no ha pasado nada.

Siempre he creído que la mala suerte en mi vida era una hecho absoluto, pero en algún momento el mundo, el karma, el destino o sea lo que sea me dieron un vuelco y hasta todas esas cosas que habían sido determinantes en mi vida, en mi estado de ánimo se esfumaron; sí, así de simple, como un paff.

Yo fui feliz.

Luego volví a ser infeliz por un tiempo y no me importó como antes, porque en el fondo seguía siendo feliz.  Logré asumir todas las cosas que antes me hacían mal como meras cosas de la vida, cosas que podía separar, desechar, solucionar. Seguía siendo esa persona tendiente a lo depresivo pero ya no me lamentaba por ello, porque estaba viendo esa luz clarificadora en mi camino. Estaba siguiendo un camino por mucho que los traumas de la vida me siguieran asechando.

Estaba viviendo.

Estaba viviendo bien y tambien estaba viviendo mal. Y era capaz de soportarlo. Me estaba convirtiendo en ello que siempre había repudiado en cierto sentido: Estaba siendo parte directa y testigo a la vez de mi propia metamorfosis. Me estaba convirtiendo en alguien feliz, en alguien optimista y no me molestó.

No me molestó.

Lo añoro.

Quiero volver a esos meses de constancia emocional, quiero volver a sentirme bien. Quiero volver y ser capaz de vivir con mi verdadera esencia y esa persona que fui en completa armonía.

Quiero dejar de sentir esta tristeza. Esta verdadera tristeza que ingenuamente pensé antes haber sentido. Hoy sé que nunca antes había estado tan angustiada en mi vida.

Tan solo todo ha sido siempre una mentira, tan solo sé que hoy más que nunca porto una careta que no sé como quitarme de encima.

No quiero llorar más a escondidas.

Por mi bien, por el tuyo.  


6 de mayo de 2016

Y quizás si quería.

Y quizás si te quería, aunque eso no lo supiera.

Y quizás si te esperaba, aunque fuese por un acto egoísta.

Y quizás todos piensan que eres un error, incluso yo misma; pero sé más que nadie en el mundo que generalmente me equivoco en lo que pienso.

Porque no eres un error.

Y si lo fueras, serás mio. Mi error. Un hermoso error.

Desde ya te ame. Desde ya te amo y perdona si no siempre lo demuestro en mi subconsciente. Ya sabes que mi mente es muy distorsionada.

Si te quería en este preciso momento de mi vida. A ti y a nadie más.





14 de febrero de 2016

Condolencias

Las flores retoñan y mueren, las estrellas brillan pero eventualmente se apagan; todo muere. La tierra, el sol, hasta algo tan inmenso como el universo no está excluido. Comparado con eso la vida del hombre es tan efímera, como un abrir y cerrar de ojos. En ese instante un hombre nace, en ese corto instante un hombre crece, ríe, llora, pelea, sufre, regocija, lamenta, odia y ama a otros.

Todo es transitorio.

Y luego todos caemos en el sueño eterno llamado muerte.

Siempre en nuestro recuerdo, en nuestra memoria tú y todas tus palabras, enseñanzas y sabiduría. Te extrañare mi querido vecino.

2 de febrero de 2016

Así era de suceder

Ni siquiera lo pensé.

Supongo que lo primero fue ese presentimiento de que sabía lo que estaba ocurriendo.

Supongo que lo segundo fue hacer lo que en ese entonces era la única decisión.

Yo no creo haberme arrepentido en sacarte de mi vida. Y creo que hoy tampoco, pero hay ocasiones en que sí me cuestiono mis decisiones, aunque nada de esto importa porque una cosa es clara. Lo hecho, hecho está.

Tan solo espero algún día puedas perdonarme si es que debes hacerlo. Yo sé que alejarte de mi vida era algo que debía de hacer, por muy egoísta que eso me convierta.

Te fuiste y hoy no hay nada que pueda hacer para remediarlo. Y tal vez lo mejor es no seguir arrepintiéndome aunque sea en una minúscula parte.

Aunque eso cueste un poco.





10 de febrero de 2015

Nunca sé despedirme de ti.

Nunca sé despedirme de tí, siempre me quedo con el frío de alguna palabra que no he dicho, con un malentendido que temer, ese hueco de torpe inexistencia que a veces, gota a gota, se convierte en desesperación.

Nunca se despedirme de tí, porque no soy el viajero que cruza por la gente, el que va de aeropuerto en aeropuerto o el que mira los coches, en dirección contraria, corriendo a la ciudad en la que acabas de quedarte.

Nunca sé despedirme, porque soy un ciego que tantea por el túnel de tu mano y tus labios cuando dicen adiós, un ciego que tropieza con los malentendidos y con esas palabras que no saben pronunciar.

Extrañado de amor, nunca puedo alejarme de todo lo que eres.

En un hueco de torpe inexistencia, me voy de mí camino a la nada.


Luis García Montero

1 de febrero de 2015

Querido Manuel

Es de locos. Todo esto que viene y va, día tras día, minuto tras minuto. 

Resultaría tedioso explicar mi inagotable descontento frente a la realidad que me embriaga. Sí, sería desconsiderado atribuir a lo que sea que rige el mundo, las vidas y los hechos, tan solo rachas de mala suerte hacia mi persona pero así como un pobre diablo dijo, quizá uno muy inteligente o sabio, el ser humano suele destacar lo negativo por sobre las buenas cosas. En estos momentos no me apetece si quiera tratar de ver el lado amable y creo que nunca he querido hacerlo. Digo a todo el mundo que odio la auto compasión y seguramente eso se deba a que yo soy una de esas no queriendo serlo; una de esas que se queja de todo y por todo, y entonces me convierto en la amargada, en la gruñona, en la mujer a la que le falta un novio y todos esos apelativos que te suelen atribuir tu familia, la cual por cierto, jamás se ha dignado siquiera en tratar de entenderte un poquito. 

No soy amargada, yo lo sé y con eso me basta, pero aún así veo injusticia en mi vida. Una injusticia inexistente realmente. Es solamente desconformidad.

¿Tu crees en dios?, yo a veces, la mayor parte del tiempo sí. pero no suelo dejar en sus manos el destino, no considero mucho que exista un plan, llámalo divino, de su parte para con nosotros y entonces entro en una disyuntiva, porque quisiera creer que si lo hay. Quizá así todo sería más fácil, pero mi indudable creencia en el libre albedrío me arroja por la borda toda excusa que quiera otorgar a mis malas decisiones y a lo paupérrimo que me resulta todo, casi todo lo que hay en mi vida. 

Y así, esto más que una carta parece una declaración sobre todo lo malo, y aunque de verdad no lo crea, no lo ha sido del todo.

¿Cómo contarte los últimos meses sin caer en lo tedioso?, quizá debería hacer una lista. Creo que se me da bien hacerlas. Pero algo me detiene y no sé exactamente que lo que es.

Ya sabes algo sobre las cosas mundanas de la vida. La universidad (me he cargado un año más porque no he conseguido que me dieran la clínica), el trabajo estuvo bien un tiempo (trabajo que desde año nuevo no tengo), las relaciones interpersonales son más complejas de explicar, los amigos (escasos siempre) siguen tal cual como les recuerdo. He bebido bastante los últimos dos meses, quiero suponer que no se debe a que lo necesite para olvidar sino más bien sólo por mera convergencia social. He vuelto a escribir y hace dos semanas estaba segura de que había dejado por completo de leer pero he retomado las ganas con una novelita policíaca que pintaba muy bien pero que ha tenido un desenlace que me ha desanimado.

Me gusta que estés bien. me gusta que a pesar del año de mierda que has tenido, hayas resaltado todo lo bueno. Me gusta esa clase de optimismo y no es que me guste en todas las personas, sólo es que por alguna extraña razón me gusta que seas tu quien lo sienta.

Y por supuesto que me gusta que a tu corazón haya llegado alguien nuevo. Podría actuar de pájaro de mal agüero incitándote a no ilusionarte, considerando que la ultima vez que te alenté en una relación todo terminó en catástrofe pero que más da. Si soy portadora de  alguna especie de karma y te lo estoy contagiando espero no te enteres demasiado nunca (aquí es cuando te ríes) (Y cuando acaba mi carta)

Te quiero. Un abrazo fuerte (de esos como cuando nos conocimos)

PD: mándame un audio un día de estos.