19 de octubre de 2012

Lo que nos merecemos

El karma, la suerte, el destino, o lo que sea, son muy crueles conmigo. Yo, que hace tanto tiempo atrás realice una acción de la que en parte me arrepiento, hoy he querido reivindicarla solamente un poco, y nada me sale bien.

Y sí, más que una reivindicación es un maldito sentido egoísta de auto satisfacción pero, qué más da, son mis sentimientos al fin y al cabo. Aunque claro, después de meses de pensar en que un simple mensaje, con algo de drama sólo para tal vez explicar por qué motivo le elimine de mis contactos, habría sido lo mejor me hago a la idea de que ya nunca más volverá a existir un efímero contacto entre ambos, y entonces hoy que me armo de valor para hacerlo, aunque claro, con un contenido mucho más implícito, llámese un simple saludo banal, para verificar si existe alguna oportunidad de comenzar desde cero (porque sí, aun así no me siento capaz de arriesgarme demasiado) y entonces ¿qué sucede? Nada.

Condenada red social que no me permite enviarle el mensaje de mierda si es que no está dentro de mis contactos. Casi se me sale el corazón cuando le di a enviar y me quedo en ascuas, esperando a que algo suceda. Con esto, ni ganas de volver al mundo cibernetico me dan.

Supongo, que al fin y al cabo es el karma. Yo lo aleje de mi vida sin arriesgarme cuando debí hacerlo, sin "jugármela" y ahora, el destino me dice que esto es sólo la consecuencia de mis actos.

18 de octubre de 2012

Varios Consejos

POR ERNEST HEMINGWAY
  • Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un inglés (Español) vigoroso. Sé positivo, no negativo.
  • La jerga que adoptes debe ser reciente, de lo contrario no sirve.
  • Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como "espléndido, grande, magnífico, suntuoso".
  • Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal si se atiene a estas reglas.
  • Para escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de hotel en el que empecé a escribir. Dile a todo el mundo que vives en un hotel y hospédate en otro. Cuando te localicen, múdate al campo. Cuando te localicen en el campo, múdate a otra parte. Trabaja todo el día hasta que estés tan agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los diarios. Entonces come, juega tenis, nada, o realiza alguna labor que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento, y al día siguiente vuelve a escribir.
  • Los escritores deberían trabajar solos. Deberían verse sólo una vez terminadas sus obras, y aun entonces, no con demasiada frecuencia. Si no, se vuelven como los escritores de Nueva York. Como lombrices de tierra dentro de una botella, tratando de nutrirse a partir del contacto entre ellos y de la botella. A veces la botella tiene forma artística, a veces económica, a veces económico-religiosa. Pero una vez que están en la botella, se quedan allí. Se sienten solos afuera de la botella. No quieren sentirse solos. Les da miedo estar solos en sus creencias...
  • A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.
  • Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.

12 de octubre de 2012

Personas Bien

El amigo G.2 es un idiota. Su constante y sincera preocupación y cariño sacan lo más sensible de mi demacrado corazón. Sé que no es lástima de su parte, pero de cierta forma, supongo que mi orgullo se siente un poco herido.
Creo que ha sido una de las mejores personas que he conocido en mi vida, y me alegro de tenerle como amigo.

11 de octubre de 2012

Incompetencia

19: 15 He perdido todo el día. Leo dos o tres frases y me distraigo. ¿Qué será de mi? Maldición, no sé porque después me quejo, pero es que el no poder estudiar es algo que está yendo más allá de mi propia voluntad. Necesito un incentivo mayor al de las simples reglas.

10 de octubre de 2012

Dudas que resurgen así de pronto

No encuentro aun la razón del porqué no puedo levantarme por las mañanas. Incluso más, creo que estoy durmiendo demasiado mal este ultimo mes. 
Un irritable dolor muscular asecha mi cuello, creo que necesito de un buen masaje o simplemente liberar toda la tensión que me consume. No sé porqué estoy tan tensa últimamente. 

He recibido una llamada, pero no he querido contestar. No tiene sentido, pues ya sé de qué se trataría toda la ínfima conversación. Seguramente yo inventaría una excusa por aún permanecer en la cama y creo que él puede imaginarse de que no todo está bien conmigo, pero no lo suficiente como para preocuparse. 
Sólo puedo preocuparme yo por mi misma, porque a veces, casi siempre, soy invisible. Mi esencia lo es.

Reflexión de Madrugada

Los días a ratos parecen ser calurosos, pero por las noches sigue haciendo un frío que me llega hasta los huesos. Si hubiese escogido escribir antes sobre esto, meses antes, podrías hacerte una idea de porqué el frío me afecta mucho más que antes; algo sucedió en mi vida que ya sólo es un estado del clima que no soporto en invierno y que añoro en verano. Supongo se trata de la maldita nostalgia, de esa que a mi no me gusta para nada.

Los últimos días transcurren en plena calma, con los mismos altibajos que son tan comunes dentro del ultimo tiempo, últimamente pareciera que mi naturaleza fuese la de una gárgola: las noches transcurren en calma y silencio abrumador manteniendome en vela, mientras que los días se hacen eternos o cortos dependiendo de la actividad que realice, transcurriendo pesados, con agotamiento físico y emocional, los días cada vez se hacen más monótonos y sólo cuando estoy en soledad las preguntas resurgen para desestabilizarme, simplemente para ello.

Hoy he meditado sobre algo en particular, sobre el futuro de mi residencia. He concluido que por más que lo piense o comente, no me alejare de donde estoy hasta un tiempo considerable, sólo espero que algún día no muy lejano me arme de valor y pueda salir de donde estoy si la oportunidad se me presenta. Me siento cautiva, y no es un cautiverio feliz.

Supongo, que al fin y al cabo, la cobardía es parte fundamental de mi naturaleza